Verbigracia

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Juan Miguel Beltrán Ferrer

Devenir

Escrito por verbigracia 18-01-2018 en reflexión. Comentarios (0)

Llegué al mundo por casualidad, la necesidad de vivir haría el resto.Estaba lleno de milagros, donde cualquier explicación racional era simplemente una excusa para ignorar la verdad.Todo tenía un halo mágico, la gravedad cobraba un significado tras esa gota de agua que corría por la superficie.
Un mundo lleno de instantes verdaderos, instantes en los que la normalidad no tenía cabida, ese mecanicismo superfluo no había afectado mi mente todavía.
El fin andaba cerca, cuando estaba a punto de concebir el sentimiento del que nace libre, una serie de ideas llegaron a mi; Al mundo se nos echó para colmar una necesidad, una espera... Un subterfugio de razones daban un significado a todo.El final ya lo sabía, pero ahora tengo las motivaciones para tapar el enorme sinsentido da la existencia.
<< Sed complacientes con vosotros mismos y los otros complacientes os amaran; desgarrad a vuestro vecino y los otros vecinos reirán. Pero si azotáis vuestra alma, todas las almas gritarán>>


Orden

Escrito por verbigracia 18-01-2018 en reflexión. Comentarios (0)

Perdido entre un mar de fórmulas, buscaba con ahínco respuestas, respuestas que dieran sentido a esa maraña de números qué, parecieran tocar a la idea misma del fenómeno.Ese aparente orden me llegaba de forma constante, el determinismo se estaba apoderando de mi. 

Johannes Kepler consiguió describir los movimientos de los planetas de una forma efectiva. Para él, el movimiento de éstos es una consecuencia de la armonía de las esferas, teoría que dicta que los planetas danzan como si de un ritual mecánico se tratara. Al contrario de lo que pudiera parecer, la objetividad es un hecho independiente del paradigma establecido, pero si éste cae, todo lo que conocemos desaparece. La única respuesta que queda resultó ser siempre la misma que todos estaban buscando, orden en el caos.

La Máquina

Escrito por verbigracia 18-01-2018 en reflexión. Comentarios (0)

Cada momento viene precedido por un instante anterior, los engranajes perfectamente sincronizados rotaban mientras domesticaban el caos, sólo esa máquina perfecta podía tener en cuenta cualquier acción, cualquier sentimiento... 

La esperanza permanece impasible, inherente a la máquina. Solían hablarme de imposibles, pero eso no da lugar a la imaginación, no da lugar al paso necesario, porque lo que interesa es la posibilidad de evasión, un salto al abismo en busca de un significado. La falsa realidad, tan natural y necesaria hacía su trabajo, mantener tranquilas a las consciencias. Sólo ella era capaz de hacerme inmortal de pequeño, era una madre que consolaba a su hijo con utopías en las noches de pesadilla, era esa luz que eliminaba el miedo instantáneamente. Pero todo se me estaba prohibido, el engranaje me enganchaba nuevamente..

La Promesa

Escrito por verbigracia 18-01-2018 en reflexión. Comentarios (0)

Siempre has estado, cuando la desolación aparecía allí estabas tú para consolarme; tu textura era acartonada, formada por bolígrafo y papel, estabas formada por todos los atardeceres que inauguraban el final del día, eras esa suave brisa mientras caminaba por la orilla, la superficie del abismo que evita que nada siga cayendo, la prolongación de la debilidad humana por sobrevivir.

Sé que va a suceder, pero prométeme algo:

Prométeme que nunca darás la última estacada, que nunca cortarás todos los hilos de este titiritero que anhela moverse, que siempre habrá al menos algo latente por lo que fallar. Prométeme que estarás en el sitio donde te necesito, un salvavidas dispuesto a sacar a flote cualquier peso a cualquier precio, el barco que salva al náufrago que daba todo por perdido. Pero no respondas, sólo necesito creer que sigues ahí, pero sobre todo, prométeme…